Los CFC son los principales responsables del adelgazamiento de la capa de ozono (agujero de ozono).
Estos compuestos que en la baja atmósfera son inertes y de larga vida, al llegar a nivel estratosférico pierden su estabilidad química y reaccionan eficazmente con el ozono, consumiéndolo.
El aporte de los CFC al calentamiento global (efecto invernadero) es significativo, durante la década de los años 80 su contribución era del 25 %.

La contaminación de los CFC se da por una necesidad del hombre de estar mas cómodo de lo que ya esta, y, para lograr esto, tiene que modificar lo que le es dado por la naturaleza. Con los CFC, el ser humano tiene cierta comodidad con los alimentos, con los aires acondicionados, etc., pero no llega a darse cuenta del daño que le causa al único lugar que tiene para vivir. Obviamente, ante este problema, se han tomado medidas;

Con el nuevo año, Europa dice adiós a los CFC, el peor enemigo de la capa de ozono.
Adiós a los CFC (cloro-fluoro-carbonos). Desde ayer, estas sustancias químicas ya no pueden fabricarse en la UE ni importarse. En 1992, los Doce acordaron que tal prohibición entraría en vigor el 1 de enero de 1995. Y la fecha ha llegado. Estos gases, empleados sobre todo en aerosoles, tintorerías, aislamiento y aparatos de refrigeración y aire acondicionado, pasarán a la historia como principales causantes del deterioro -agujero- de la capa de ozono. Los ecologistas han advertido del peligro de que esta prohibición mueva a las multinacionales a llevar las fábricas de CFC al Tercer Mundo.
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